UN ARTE TRANSVERSAL Y TRASCENDENTE

   Toda persona que se considere espiritual o, en otras palabras, y circunscribiéndonos a lo expuesto en este Blogger, toda persona que busque apoyar o aportar lo máximo posible a su Alma en la construcción de su propio Espíritu (recordemos que este era el activo intangible del ser más importante para ascender al Mundo Intangible o plano superior de existencia) deberá ser consciente de que todo momento es una oportunidad para exponer nuestras virtudes en su mayor exponente.

   Para ello es básico el saber que nuestros estados físico, mental y emocional son clave para poder llevar a cabo la exposición de nuestras virtudes de la mejor manera posible. Cuanto más estables y más equilibrados estén estos estados, nuestro potencial será mayor en esta tarea. Y para ello, hoy en esta Entrada, vamos a hablar de una actitud que es transversal a estos tres estados y que podemos definir como El arte de la Moderación.

   Los excesos normalmente no son buenos para mantener equilibrado y en buen estado nuestro cuerpo físico, nuestra mente o nuestra situación emocional. Estos excesos hacen que pongamos nuestra atención en nosotros mismos al sufrir las consecuencias nocivas generadas por aquellos y se producen efectos que conllevan tiempos de recuperación para volver al equilibrio personal desde el cual se genera el mayor potencial para desarrollar y exponer las virtudes que componen nuestro Espíritu.

   Desde los paradigmas tanto del placer como del sufrimiento, los excesos nos hacen pagar un precio más alto del que solemos pensar o intuir ya que se dan varias situaciones:

       1.-Se produce un deterioro de los estados físico, mental y emocional que hace que no rindamos como debiéramos durante un tiempo que dependerá del tipo de exceso experimentado.

        2.-Se produce una fuga de atención hacia las consecuencias de estos excesos provocando que nos distraigamos de lo verdaderamente importante y que es ofrecer nuestras mejores virtudes a nuestro entorno.

       3.-Por último, aparece un factor de dependencia acumulativo que suele provocar que susodichos excesos sean reiterativos y atraigan conductas y actos de la misma línea destructiva, haciéndonos recorrer un circulo vicioso que si no tenemos cuidado cada vez nos someterá a una perdida del control sobre nosotros mismos.

   Por todo esto, la Moderación es un arte transversal que afecta a todas nuestras virtudes, nos permite atender a nuestros objetivos espirituales y que también nos permite introducirnos en mundos caóticos o potencialmente peligrosos cuyo beneficio marginal puede ser enorme para nosotros con la garantía de que descartaremos tanto las consecuencias negativas así como evitaremos generar las tan dañinas dependencias.

   La Moderación se puede practicar todos los días en innumerables ocasiones a las que nos vemos expuestos y que tendrán diferentes índoles de importancia. Pocas cosas hay más fiable que una persona que sabe moderarse en cualquier campo o situación al que se vea sometido. 

   Lao-Tse, uno de los filósofos más relevantes de la civilización china (se le atribuye haber escrito el Tao Te Ching, obra esencial del Taoísmo), consideraba la Moderación como uno de los tres tesoros de la vida junto a la humildad y la compasión. Si te paras a pensar, seguro que sabes dale a la moderación el verdadero valor que se merece. Modérate y trata de hacerlo en todos los sentidos.

   -Frase célebre:

   "La moderación es la mejor virtud para gobernar a los hombres y servir al cielo" - LAO-TSE.

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