TUTELANDO NUESTRA MENTE
La mente de cualquier ser vivo no inteligente responde a las necesidades creadas por la química del cerebro o los estímulos del cuerpo. Cuando la mente es considerada inteligente hay que sumar el plano emocional como conformador de las necesidades que hacen que nos movamos en las distintas direcciones posibles que conforman nuestro potencial elenco de escenarios. Es decir, la mente inteligente responde a dos planos: el químico-corpóreo y el emocional.
El nacimiento de los pensamientos provenientes del plano químico-corpóreo conforman las obligaciones que contraemos con nosotros mismos para conseguir sobrevivir en el entorno que nos rodea. Es la química del cerebro o la física del cuerpo la que induce aquellos pensamientos necesarios para la supervivencia del individuo. En otras palabras, no podemos controlar la fuente de estos pensamientos ya que no somos capaces de controlar los elementos químicos que corren por nuestro cerebro o ciertas necesidades de nuestro cuerpo y que proyectan pensamientos automáticos en la mente del individuo o "Yo consciente".
En el plano emocional, la conjunción de factores que nos hacen sentir de una manera o de otra si que son más controlables ya que podemos tomar decisiones que los engloben en los planos relacionados con la realidad económica, social, familiar, personal, profesional, etc. del individuo o "Yo consciente".
La diferencia entre los pensamientos de origen químico-corpóreo y de origen emocional es que los primeros, una vez cubierta la necesidad, desaparecen hasta volver a aparecer con el paso del tiempo si se vuelve a dar la conjunción de factores químicos o físicos que los desenvuelven. Sin embargo, en el plano emocional se da el fenómeno de la cristalización, es decir, los pensamientos mutan de forma para sostenerse en el tiempo indistintamente de si la necesidad iniciadora de esos pensamientos haya sido cubierta o no (o el conjunto de factores y variables iniciadores permanezcan o no)
Los pensamientos se cristalizan en sentimientos, ya sostenibles en el tiempo de una forma limitada. Pero los sentimientos pueden llegar a cristalizarse en lo que yo llamo VIVIMIENTOS, que son estados emocionales ya totalmente sostenidos en el tiempo y que pueden destruir recursos personales importantísimos como son la Autoestima, la Iniciativa y ciertas Virtudes entre muchos otros más y que incluso pueden llegar a desestabilizar la química del cerebro durante una cantidad de tiempo considerable, haciendo que esos Vivimientos todavía se cristalicen más en la mente y se lleguen a agravar. Si estos Vivimientos son muy negativos, estaremos en peligro ya que puede inducirnos a tomar decisiones de lo más desastrosas para nuestra existencia terrenal y nuestro progreso espiritual.
Por eso hay que poner mucha atención a nuestros pensamientos nacidos del plano emocional pero todavía hay que poner más atención en nuestros sentimientos pues son la puerta a caer en estados emocionales duraderos y destructivos e incluso, muchos de los positivos, ya que la caída desde estos últimos puede ser más abrupta. Desde mi punto de vista, uno de los Vivimientos más poderosos que puede alcanzar la vida inteligente y consciente es el de una tranquilidad serena y agradable que permita tutelar toda clase de pensamientos, en especial los originados por nuestro plano emocional.
¿Cómo podemos hacer esto?
Si aun estamos en la fase del pensamiento o una más profunda como lo son los sentimientos, reduciendo la veracidad de estos amortiguando su impacto sobre nuestra conducta. Sometemos a crítica nuestros propios pensamientos ya que, hablando claro, nosotros no somos ellos. Debemos ir abandonando hasta cierto punto el concepto de Vacuidad y abrazando el de Individuación para encontrar nuestra esencia más profunda o, en otras palabras, conocernos a nosotros mismos lo máximo posible. Cuando lo hacemos, vemos que muchos pensamientos parecen ser de otra persona distinta a la nuestra.
Si hemos caído en Vivimientos como consecuencia de la cristalización de esos pensamientos, no queda otra que acudir al don de la interpretación de nuestra situación actual negativa o nuestra propia persona para, a través de reflexiones personales y la corrección de los pensamientos nacidos de ese estado emocional sostenido en el tiempo, ir poco a poco desliando la madeja mental que nos ha llevado hasta ese susodicho Vivimiento. Por supuesto también hay que levantar la mano e incluso pedir ayuda profesional, pero en la mayoría de casos no saldremos de ese Vivimiento si no somos los verdaderos protagonistas de la función de la catarsis personal, es decir, de la reinterpretación de nuestro ser pese a que los factores y variables que nos traído hasta el supuesto caos permanezcan.
Recordar que el "Yo Consciente" o individuo era el resultado de la conjunción del Alma y la Conciencia, algo totalmente distinto de la mente del individuo. Por lo tanto, nosotros no somos nuestra mente, es decir, debe existir cierto proceso de tutela sobre esta por nuestra parte ya que sí que nos puede llegar a afectar contundentemente.
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