EL ACTO PRIMIGENIO DE ATENDER

    Todos cuando nacimos a esta vida necesitamos para sobrevivir tan solo llevar a cabo dos actos: la respiración  y el llamamiento de la atención de un ser que sea consciente de cuales son nuestras necesidades para seguir vivos. Es decir necesitamos dos recursos: oxígeno y otro proporcionado por un ser semejante que es la atención y en este último poderoso acto es en el que nos vamos a centrar en esta entrada.

   Para empezar ofreceré una definición subjetiva de este concepto que se materializa como recurso imprescindible de los seres vivos. La atención, en mi opinión, es el acto de poner voluntariamente nuestros sentidos y actividad mental en un objetivo con el objeto de conseguir un fin que cubra una necesidad.

   De lo anterior podemos deducir la importancia de este concepto para el ser humano pues dicta y dirige nuestras herramientas en una dirección concreta y lo mejor de todo es que como en todo concepto con el que nos relacionamos podemos mejorar su calidad hasta poder disfrutar de una atención de elevada calidad en aquello en lo que queremos invertir nuestro tiempo. Del tiempo invertido en la atención sobre un objetivo o necesidad dependerá nuestra especialización en alguna materia o herramienta y cuanto mayor sea la calidad de la atención requeriremos menos tiempo, recurso escaso, para la elaboración de nuestros frutos o, con el mismo tiempo invertido, nuestros frutos serán de mayor valor añadido

   También atendiéndonos a nosotros mismos nos permitiremos conocernos mejor y discernir que es lo que nos llena y que es lo que nos resta, haciendo el camino de la autorrealización más sencillo, definiendo las metas vitales que queremos conquistar y gestionando las responsabilidades asociadas así como aportaremos valor a nuestro ser y a nuestros productos finales o frutos, valor del que dependerá  la capacidad de llamar la atención de los demás sujetos o individuos que conforman el Mundo que habitamos (Mundo Cognoscible) e incluso Agentes del Mundo Intangible. La atención de los demás sobre nosotros o nuestros frutos genera riqueza tanto material como espiritual (de una forma que ya veremos más adelante) por lo que se convierte en una gran virtud el hecho de prestar una atención poderosa tanto a nosotros mismos como a la elaboración de nuestros frutos.

   Es, por tanto, indispensable mejorar la calidad de nuestra atención pues es la herramienta de la que depende todo el entramado de recursos a utilizar y conceptos con los que nos relacionaremos durante el tiempo de nuestra vida, y, en último instante, de la atención dependerá la vida misma porque nos hará también evitar accidentes o situaciones que atenten contra ella. Con la atención pues protegemos nuestra vida y la de otros así como que somos capaces de engrandecerlas también.

   Con una atención poderosa le ahorraremos tiempo al Maestro, que quiere que vayamos por delante para que ni siquiera tenga que pedir que herramienta usará a continuación y al facilitarle el trabajo al Maestro estaremos nosotros mismos siendo independientes en la práctica del arte u oficio en cuestión.

   A modo de repaso diremos que el grado de expansión de la Conciencia del sujeto define parcialmente el poder de la atención prestada definida por la cantidad de información que el individuo es capaz de tener presente mientras atiende, la capacidad de procesar al mismo tiempo que pone atención sobre su objetivo así como la cantidad de información que es capaz de captar proveniente del objetivo de su atención.

   En definitiva, prestemos atención al arte de atender. Quizás sea el recurso mas importante por el que nos midan en el Mundo Intangible. Quizás sea la fuente de todo lo conocido y desconocido.

   Frase célebre:

   "Atento entre los despreocupados. Despierto mientras otros duermen, veloz como una carrera hípica, deja a sus competidores atrás" - BUDA

  

   

   

Comentarios